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Derechos culturales: el lado menos atendido de derechos humanos (iniciativas globales y locales)

34. Annamari Laaksonen de la Fundación Interarts comenzó su intervención con un mensaje que hacia referencia al encuentro regional en Maputo (Mozambique), co-organizado por el Observatorio de Políticas Culturales en África, UNESCO, Unión Africana / NEPAD y la Fundación Interarts. Laaksonen presentó los resultados y conclusiones principales de ese encuentro y explicó los objetivos de los encuentros regionales. Destacó que aunque las regiones son más una abstracción que una unidad geográfica en el proceso se han podido observar algunas particularidades regionales como la importancia de elementos como VIH/SIDA en el diseño de políticas públicas en África Subsahariana y la violencia relativa a la criminalidad en las ciudades de América Latina.

35. Ella indicó que tradicionalmente los derechos culturales se han considerado como derechos relativos a las minorías nacionales, lingüísticas
y culturales; y que son a la vez, derechos en que el concepto de la cultura se usa como la base del comportamiento y el sentido de pertinencia que
integra elementos de la memoria colectiva e individual, tradiciones, formas sociales, formas de creatividad humana y protección de estos derechos relativos a la cultura. Durante mucho tiempo, los derechos culturales no se han situado en la agenda de las políticas públicas pues han sido vistos más como valores culturales añadidos a otros procesos que representan un problema común en relación a los temas culturales. La cultura se considera importante cuando está presentada en forma de introducción o de marco pero no como un elemento fundamental del bienestar de las comunidades.

36. La conexión entre cultura y desarrollo ha estado en la agenda internacional durante los últimos 15-20 años, y los derechos económicos,
sociales y culturales han estado tomando un papel central en la resolución de muchos problemas sociales. La Sra. Laaksonen destacó que la cultura es un elemento facilitador en la búsqueda de soluciones para problemas sociales
pero las políticas públicas deberían responder a las necesidades de los ciudadanos. Ella indicó que las políticas de desarrollo tienden a tener más
éxito cuando llevan un ‘baño de color’ de la cultura.

37. Los derechos culturales han faltado en muchas legislaciones y documentos jurídicos, incluyendo la Carta Social Europea y la Carta Latinoamericana de Derechos Humanos (a excepción del Protocolo de San Salvador). En algunos sitios, los derechos culturales se han considerado un riesgo por su dimensión colectiva y por la conexión con las minorías: dar voz a los oprimidos. Algunas constituciones europeas hacen mención a los derechos individuales relativos a la cultura, pero son las constituciones latinoamericanas de los años 80 y 90 las que reconocen su dimensión colectiva. Laaksonen recordó a los oyentes que fomentar la participación libre y positiva en la vida cultural no significa que estas actividades puedan contener elementos que violan o hieren a personas o comunidades. Por eso, los derechos culturales contienen un fuerte componente de dignidad humana.

38. Los derechos contienen siempre una dimensión de compromiso: el intento más antiguo de regular derechos y deberes tiene más de 4000 años de antigüedad. Desde entonces, las normas y marcos legales han incluido menciones de respeto, tolerancia y más tarde sobre diversidad y libertades de expresión, asociación y conciencia. Después de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la década de la caída del muro de Berlín fue especialmente optimista en los intentos de establecer marcos internacionales. Se introdujeron los derechos culturales en diferentes áreas legales e internacionales desde la publicación del informe Nuestra Diversidad Creativa hasta la Conferencia Intergubernamental de Políticas Culturales para el Desarrollo, y la Mesa Redonda del Consejo de Europa en Helsinki en 1992, hasta el Proyecto Relativo a los Derechos Culturales de la Universidad de Fribourg. En años recientes, el interés hacia los derechos culturales ha vuelto de nuevo e instituciones internacionales y sociedad civil tienen un conocimiento amplio sobre diferentes derechos. Aunque es difícil construir marcos universales, el derecho a participar en la vida cultural fomenta el acceso y la participación en la supervivencia de las culturas a la vez que reconoce los cambios constantes por los que éstas pasan.

39. Los derechos culturales se mencionan en diferentes documentos de las Naciones Unidas, en la Declaración de los Derechos del Niño y en la Eliminación de todas las formas de discriminación racial al Derecho al Desarrollo. El artículo 15 del Pacto Internacional menciona tres derechos culturales, las provisiones de las cuales están controladas por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas. En los documentos legales internacionales, los actores son los estados pero como hoy en día en muchos países la descentralización es muy rápida, muchas ONGs empiezan a tener un gran impacto. Los estados no pueden resolver todos los problemas lo que les obliga a llegar al nivel local que puede ser sorprendentemente activo. Muchas ciudades han lanzado diferentes iniciativas y un gran número de ONGs trabajan con temas relacionados con los derechos culturales tales como la propiedad intelectual de las plantas medicinales entre otros.

40. El debate sobre los derechos culturales sigue siendo complejo y es imposible tener respuestas impermeables. Los derechos humanos como estructura no se comparten automáticamente por todos y conseguir un estándar universal es muy difícil en el caso de los derechos culturales.

41. La participación es el elemento fundamental de todos los movimientos y no se puede diseñar ninguna política sin la participación activa de los usuarios / sujetos de estas políticas. La discriminación y la categorización cultural rígida representan un riesgo para la diversidad por el peligro que supone caer en el aislamiento y por la falta de respeto hacia la misma diversidad. La homogenización representa un riesgo para los derechos culturales; hay que proteger a los grupos vulnerables pero eso no debe resultar en la minorización o generación de ghettos culturales. Las culturas no son sólidas, sino que están en un constante proceso de transformación y no todas las influencias externas son dañinas. Laaksonen puso como ejemplo el caso del tango finlandés, que forma una parte importante del entendimiento colectivo de los finlandeses. Asimismo, hizo un llamamiento para la realización de una evaluación de políticas culturales a pesar de que hay países que no tienen políticas especialmente diseñadas para la cultura.

42. Laaksonen les recordó a los oyentes que todas las personas están involucradas en procesos culturales de forma pasiva o activa y por esa razón, los derechos culturales deberían incluir la posibilidad de no participación, como parte de la autodeterminación. Otros elementos fundamentales mencionados en el debate internacional son los principios de transparencia, responsabilidad política, no discriminación y la libertad de elección. Laaksonen añadió que existe una gran necesidad para un diálogo multicultural y multidisciplinario. Para concluir, hizo referencia a responsabilidades culturales tales como las mencionadas en la Carta África de Derechos Humanos, y puso como ejemplo la Carta de los Derechos y Deberes Culturales de la Ciudad de Barcelona que expuso con más detalle en la siguiente sesión.

Galería de imágenes:

Closing session. Photo Marcelo Soubhia